Grita Lobos recupera un concierto perdido de 2015 y revela una faceta poco conocida de su historia en ‘No es realidad’

A veces, volver a una grabación permite reencontrarse con una parte de la historia que parecía quedar atrás. Eso ocurre con No es realidad, el álbum en vivo que recupera una presentación de Grita Lobos realizada el 13 de marzo de 2015 en la Galería 80 m2, durante el festival Maquinaciones, organizado por Buh Records. La cinta permaneció extraviada durante años y hoy vuelve a circular como testimonio de una de las actuaciones más importantes del proyecto. Para una propuesta que ha tenido tan pocas apariciones sobre los escenarios, escuchar este registro representa una oportunidad poco habitual de acercarse a su música desde otro lugar.

Desde sus primeros lanzamientos, Grita Lobos ha desarrollado una electrónica oscura, alimentada por la new wave, el rock de los ochenta y una constante curiosidad por la experimentación. Sus discos han ido cambiando de forma, desde la electrónica más áspera de su debut homónimo hasta la exploración de guitarras y distorsiones en Katalaxia, y el trabajo conceptual de Aínbo. En esta presentación aparece una versión especialmente física de esa búsqueda. Las bases electrónicas mantienen su carácter hipnótico y bailable, mientras las guitarras llevan las composiciones hacia un terreno más visceral, con una fuerza que cobra otra dimensión al escucharla en directo.

En aquella etapa, Grita Lobos se presentaba junto a Eniac51 en los sintetizadores y Efrén Castillo en la guitarra. La participación de este último, conocido también por su trabajo en Moldes y Liquidarlo Celuloide, aporta buena parte de la personalidad del registro. “Mr. Danger” gana intensidad con sus intervenciones psicodélicas, mientras “Curiosity” avanza sobre un bajo profundo y repetitivo hasta abrirse paso entre guitarras cada vez más envolventes. Esta última tiene un encanto particular porque fue registrada cuando todavía estaba tomando forma, antes de su posterior aparición en Katalaxia. Escuchar ambas versiones permite apreciar cómo una composición puede cambiar al encontrar su lugar sobre el escenario.

Con el paso de los años, aquella presentación quedó como el recuerdo de una etapa que tuvo pocas oportunidades de continuar en directo. Grita Lobos preparaba entonces el repertorio de Katalaxia para volver a tocar, pero la pandemia terminó alterando esos planes. Once años después, No es realidad devuelve algo de aquella experiencia y conserva una formación que difícilmente volverá a reunirse de la misma manera. El valor del álbum está también en esa cercanía con un momento específico, cuando las canciones todavía estaban creciendo y el proyecto exploraba hasta dónde podía llevarlas. Una grabación recuperada a tiempo para que esa parte de su historia vuelva a escucharse.

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